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El rastreador de estrellas

· El Tribuno

  • Eduardo Ceballos.

Vicente Almandos Almonacid fue un riojano que se convirtió en pionero de la aeronáutica argentina y héroe de guerra reconocido por Francia. En su tiempo fue conocido como “El Cóndor Riojano, Centinela de los Andes” o “Rastreador de estrellas”.

Había nacido en Anguinán, La Rioja, el 24 de diciembre de 1882.

Se trasladó con su madre viuda a Buenos Aires, estudió en el Colegio Nacional y finalizó en la Escuela Naval Militar, obteniendo su diploma de Guardia Marina; estudió ingeniería en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.

En 1906 se radicó en Bahía Blanca con 24 años. Fue secretario del Colegio Nacional Bahiense desde su fundación. Entre 1908 y 1909 se desempeñó como ingeniero municipal de Bahía Blanca, a cargo de la secretaría de Obras Públicas. Allí construyó un pequeño aeroplano llamado “aeromóvil”.

Para mejorar su formación como aviador se trasladó a París a fines de 1912, donde había formado la primera escuela de aviación del mundo. Intercambió opiniones con Gustave Eiffel, principal constructor de la Torre Eiffel y de la estructura de la Estatua de la Libertad. En 1914, el Aeroclub de Francia le otorgó el brevet. Participó en la Primera Guerra Mundial como piloto de la Fuerza Aérea Francesa y su nombre figura en el Arco del Triunfo junto a 13 Héroes de Francia.

Un comunicado oficial relató una hazaña de Almonacid. Una noche sobrevoló el campamento alemán que descansaba en las costas de Ostende, Bélgica el cabo Vicente Almandos Almonacid surcaba el cielo oscuro cargando seis proyectiles de carga pesada. Cuando descargó la primera bomba cayó sobre un grupo de vehículos, la violencia de la detonación provocó el desbande desordenado del ejército alemán. No obstante, antes de que pudieran responder, Almonacid ya había disparado otros cuatro proyectiles. En una maniobra notable, logró evitar las descargas de las ametralladoras y ganar el mar, para escapar, siempre volando a muy baja altura.

Debido a esta acción, el Ejército francés ascendió al grado de sargento al riojano, quien, all final de la primera Guerra Mundial alcanzó el cargo de capitán de las Fuerzas Armadas francesas.

En 1919, Francia lo nombró ‘Caballero de la Legión de Honor’, y lo designó jefe de División de la Misión Aeronáutica Francesa.

Publicado originalmente en El Tribuno.

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