Por siempre, Yerbita
Esta nota hoy recuerda al querido amigo Cervando José ‘Yerba’ Lucena, nacido en El Galpón, provincia de Salta, el 16 de abril de 1946. Caricaturista que se inició en diario El Intransigente, colaboró con ‘El Gráfico’, la Opinión de Buenos Aires y su consagración definitiva la logró en diario El Tribuno , ganando la admiración de todos sus lectores. Sus dibujos cotidianos mostraban “la sal de Salta”, como decía el poeta Coco Botelli, las ironías de la vida del pueblo y, sobre todo, el tono característico del humor salteño.
Fue creciendo en el tiempo, hasta constituirse en una figura central del periodismo escrito de Salta, con sus caricaturas que lograron instalarse en un alto nivel de popularidad. Me brindó su amistad y la de toda su familia, solía visitarlo en su casa de barrio Postal, donde me convidaba los frutos de sus árboles generosos. Este cariño fue creciendo en el tiempo y la admiración por su arte silencioso, expresado con mucha modestia, que concordaba con su estilo de vida.
En una ocasión visité su pueblo natal y descubrí que su obra estaba en la memoria y admiración de su pueblo. Allí se lo recuerda, en el barrio Héctor Thomas, una plazoleta que lleva por nombre ’José Cervando Lucena ‘Yerbita’, como el héroe pueblerino, que pasó por la existencia, dejando un legado rico y memorioso de las cosas de Salta y los seres que pasaron por la historia y un busto de su persona lo recuerda, constituyéndose en ejemplo para las otras generaciones, que con voluntad todo se puede.
En esa tierra entre otros nació el guitarrista Eduardo Falú, el escritor Fernando Rufino Figueroa, el gran amigo José Issa, que era el gran difusor de las fiestas patronales. ‘Yerbita’ era el segundo de 13 hermanos, porque ante las familias, especialmente en los pueblos, producía gran cantidad de hijos, para sumar con su esfuerzo el salario familiar y el sostenimiento de la casa. Vino a Salta cuando tenía 23 años, en 1969. Formó su familia con su esposa Gloria Mirta Paz, con quien tuvo como hijos a Gabriela del Rosario, Luis Leonardo y María de los Ángeles; los nietos que conoció: Camelia, Elena y José; su madre Celia, su padre Manuel tuvo que despedir a su hijo con sus 97 años, soportando el dolor de su partida.
Cuando nos juntábamos a tomar café en el centro, recodábamos el ayer en el periodismo de Salta; de sus viajes a Nueva York, Estados Unidos, a visitar a su hija, con orgullo y satisfacción. Aprendió a dibujar por correo por la Escuela Panamericana de Arte, que sacaba sus avisos en la revista Patoruzú, que era lectura popular, donde tuvo de profesor entre otros a Roberto Fontanarrosa. Ilustró mi libro “El Gringo de mil caminos”, novela autobiográfica, embellecida con su arte en tapa y contratapa, y muchas otras obras.
Fue el creador del logo que distingue a la revista salteña coleccionable La Gauchita, que edita el Instituto Cultural Andino, un trofeo para aplaudir; este logo fue trabajado por distintos artesanos, que la hicieron en plata, madera, asta, vidrio, cuero, en distintos formatos. Falleció en Salta, el 4 de febrero de 2014, a los 67 años. Ha publicado dos libros de caricaturas, realizados con toda la picardía de su arte, porque su caricatura creció al nivel del arte: “El Humor”, en mi casa mando yo, 1993. “El Humor”. ‘Yerbita’ se ha ido, su trabajo está conmigo en mis libros, en mis revistas, viajando en manos de nuestros lectores por muchas geografías. Venía por mi casa, lo veía en el diario, visitaba su casa para sostener esa bonita amistad.
Publicado originalmente en El Tribuno.
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